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Una carta para ti papá: una manera de darte las gracias

Hola papá,

Sabes, a lo mejor esto del “ciberespacio de internet” nos acerca un poco, allá donde estés ahora.

Un piano en miniatura, con un montón de instrumentos musicales; una maqueta de la Plaza Mayor de tu amada ciudad: Valladolid; un recorte del periódico, donde un amigo tuyo de la infancia, plasma recuerdos de cuando trabajabas en tu imprenta; un montón de herramientas en el trastero… Todos recuerdos materiales, de alguien que amaba la vida por encima de todo.

Mi carácter, abierto y afable (aunque Alicia a veces ya no opine lo mismo), mis ganas de vivir sin prisa, la nueva pasión por el fútbol que ha nacido en mi, y en mi recuerdo, aquellas noches de sábado, con la tortilla de jamón york de mamá, y yo mirándote embobado, mientras te comías las uñas viendo el partido de la semana. Mis ganas de coleccionarlo todo, heredadas de ti. Trozos de ti que hay en mí, esos son los mejores recuerdos.

Que ¿cómo me siento ahora? No sé, nadie volvió a preguntármelo… Pero el dolor no se va, y el vacío que dejaste no se llenará jamás.

Pasaron los años, y tu “niño” se hizo mayor. Tu “niño” se hizo mayor y tuvo otras niñas, preciosas, agotadoras, encantadoras. Yo le comentaba siempre a Alicia, que solo rogaba a Dios para que llegaras con vida a verlas nacer, y Dios me lo concedió. Pero me supo a poco, quise que las vieras crecer, hacerse mayores, guapas, listas, todo lo que un padre desea. ¡Cómo me recuerda a ti la más pequeña, con tu mismo carácter, dicharachero, alegre! El abuelito “afonzo”, decía siempre Julia. Echaremos de menos las pequeñas bromas en los asientos o en los platos de las cenas navideñas. Me supo a poco, no sé si podré perdonárselo; te pone el caramelo en la boca y luego se lo lleva.

foto papá

Cuatro meses que me dejaste, apenas cuatro meses. Te sigo viendo en tu desgastado sillón, leyendo El Norte con detenimiento, en tu silla de madera agarrando letritas de metal, para componer un texto, una invitación, una tarjeta; tu vieja imprenta. Sigo viéndote con tu ropa de verano, jugando al tenis conmigo en Viana, llevándome a altamar con mis hermanas en aquella balsa naranja, las prisas y nervios por el acúmulo de gente en la librería, cuando llegaban las épocas navideñas y no hacíamos más que vender figuras de belén. Pero ya no estás.

¿Sabes una cosa que me da una rabia enorme? Por sólo mes y medio te perdiste lo que siempre habías querido ver: a tu “roja” ganando la copa del mundo. Te llevaré una bandera para que la tengas de recuerdo. Que injusto, podían haber adelantado la competición, o Dios podría haberte permitido aguantar mes y medio más, solo mes y medio. Ese domingo, en el minuto 120, aguanté el llanto, tenía invitados, pero quisiera haber gritado lo más fuerte posible aquello de Campeones, para que pudieras oírlo, desde allá arriba.

Gracias papá. Gracias por todos estos años que me diste, gracias por haber estado ahí, simplemente por eso, ya tuve mucha suerte. Espero que estés bien donde estés. Aquí te seguiremos recordando, y de vez en cuando, seguiré hablando a mis hijas de ti, para que no te olviden demasiado pronto. Aunque sospecho que ya lo están haciendo.

Lo que más me duele, que te marchaste solo, nadie pudo estar en el último momento contigo. Con el miedo que le tenías a ese momento y no pudimos estar a tu lado. Espero que nos puedas perdonar. Eso es lo que más dolor me causa, saber, que por mucho que me digan que fue instantáneo, que dejaste este mundo en un abrir y cerrar de ojos, quizá miraste un momento, y no viste a tu mujer y a tus hijos a tu lado. Espero que nos puedas perdonar…

Que ¿cómo me siento ahora? No sé, nadie volvió a preguntármelo… Te echaré de menos, mucho de menos.

Sabes, a lo mejor esto del “ciberespacio de internet” nos acerca un poco, allá donde estés ahora. Te quiero, papá.


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Psicólogo y enfermero, con la especialidad de enfermería del trabajo, es además técnico superior en prevención de riesgos laborales con las especialidades de higiene industrial y ergonomía. Padre de dos niñas maravillosas, que ocupan la totalidad de su tiempo libre. Tengo otra página web que te invito a que conozcas, con gran cantidad de temas relacionados con el mundo de la Psicología. www.psicoglobalia.com

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6 Respuestas a “Una carta para ti papá: una manera de darte las gracias”

  1. Elena dice:

    Ha tenido que ser un padre estupendo. Ojalá mis niñas tengan ese recuerdo de mí algún día. ¡ Ánimo! Un abrazo

  2. Aitor dice:

    De tal palo tal paliza…

    un gran recuerdo…

    un fuerte abrazo…

  3. tere dice:

    A veces recordar parece que duele,y lo haces en silencio ,pero no pasa un dia sin pensar en el.
    Fue un padre estupendo ahora te das cuenta que demasiado bueno y muyyy paciente,…..,que pena queria vivir muchos años
    besitos papi ahi donde estes

  4. Noemi dice:

    Enhorabuena por la carta. Me he emocionado muchísimo .
    En fín… transmite un montón de sensaciones que todos hemos tenido con un ser cercano.
    Muchas gracias.

  5. un amigo dice:

    es curioso, desde aquel dia no habia vuelto a pensar en el. Que bella persona. D. has conseguido que le recordara tal como era.
    un saludo para ti y otro para el. no lo olvidare.

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