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Gastroenteritis aguda, una enfermedad frecuente en la infancia

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niño gastroenteritis Foto: canhotagem (Flickr)

¿Qué es la gastroenteritis?

Es un cuadro de comienzo generalmente brusco, que cursa con diarrea (deposiciones más frecuentes y de menor consistencia) y puede acompañarse de otros síntomas como vómitos, fiebre y dolor abdominal. Su duración es variable desde unos días hasta dos semanas.

¿Cuáles son las causas?

La gastroenteritis en los niños se debe fundamentalmente a infecciones del tracto gastrointestinal, y ocasionalmente puede estar producida por una alergia alimentaria o durante un tratamiento con antibióticos o en el contexto de otras enfermedades o infecciones (neumonía, infección de orina…). Los virus son la causa más frecuente de gastroenteritis aguda en los niños menores de 5 años, siendo el rotavirus el principal responsable de las mismas. Las bacterias también pueden producir gastroenteritis, siendo las más frecuentes la salmonella y el campylobacter. Las gastroenteritis por rotavirus son más habituales en los meses de invierno, mientras que las producidas por la salmonella se relacionan más con el verano y el consumo de alimentos contaminados o en mal estado.

¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico es clínico, es decir por los síntomas que presenta el niño: diarrea, vómitos, pérdida de apetito, decaimiento, dolor de tripa y/o fiebre. En el caso de que aparezcan nuevos síntomas o el cuadro se prolongue en el tiempo el pediatra puede determinar realizar alguna prueba, lo más frecuente suele ser un coprocultivo el cual si es positivo va a permitir conocer cual es el agente infeccioso que produce la gastroenteritis.

¿Cómo se trata?

Durante una gastroenteritis el niño puede perder muchos líquidos y sales de su organismo, lo cual puede conducir a su deshidratación. El tratamiento fundamentalmente en la gastroenteritis aguda está dirigido a evitar o tratar la deshidratación.

  1. Mantén al niño hidratado: se deben ofrecer líquidos con frecuencia, por supuesto siempre que el niño lo  pida y tras realizar deposiciones líquidas abundantes. Se puede ofrecer agua al niño, aunque en ocasiones no es suficiente y deberán tomar soluciones de  rehidratación de farmacia. Si el niño toma lactancia materna se puede y debe seguir con ella. En el caso de que tenga vómitos, no se deben administrar grandes cantidades de líquidos de una sola vez, es preferible ofrecer pequeñas cantidades.
  2. Evita en general el uso de medicamentos, a excepción de los antitérmicos si el niño tiene fiebre. La mayoría de las gastroenteritis son leves, de origen vírico y no precisan tratamiento antibiótico. Los medicamentos para los vómitos pueden mejorar el síntoma, pero no curan y en los niños pueden producir efectos secundarios importantes.
  3. Reintroduce precozmente la alimentación, ya que favorece la curación de la gastroenteritis, aunque inicialmente puede parecer que empeora porque es posible que al poco de ingerir los alimentos presente deposiciones, pero no se debe dar mayor importancia ya que es debido a un reflejo intestinal favorecido por la ingesta de alimentos. Ofrece en seguida alimentos a tu hijo, pero sin forzar, ya que suelen tener poco apetito. Como ya hemos comentado los niños que tomen el pecho deben seguir haciéndolo, e igualmente los que toman biberón o papillas o purés pueden seguir tomándolo sin problemas. En los niños más mayores las únicas restricciones son el consumo de alimentos grasos y de añadir azúcar. Cada vez se aconsejan menos las dietas astringentes que además suelen ser rechazadas por los más pequeños.

¿Qué no se debe hacer?

–         No se deben administrar soluciones para rehidratar preparadas en casa, tipo limonada alcalina.

–         No suspender la lactancia materna.

–         No dar el biberón con leche de fórmula diluida con agua para que esté menos concentrada.

–         No utilizar leches sin lactosa, a no ser que se lo indique su pediatra ante una diarrea muy prolongada.

–         No abusar de las dietas astringentes.

–         No forzar la alimentación; si está tomando líquidos no se deshidrata.

–         Evitar líquidos y alimentos muy azucarados como refrescos de cola, zumos, bebidas para deportistas etc.

¿Cuándo consultar con el pediatra?

Si tu hijo tiene una gastroenteritis ten en cuenta que el principal objetivo va a ser reponer las pérdidas que tiene para evitar que se deshidrate, ofreciéndole líquidos, e iniciar una realimentación precozmente. A veces, existen algunas situaciones en las cuales es conveniente consultar.

–         Deshidratación: se puede manifestar como: piel y boca secas, sed muy intensa, fontanela deprimida, ausencia de lágrimas, ojos hundidos, ausencia de orina o somnolencia.

–         Vómitos continuos: a pesar de ofrecer líquidos en pequeñas cantidades persisten los vómitos y no se pueden reponer las pérdidas.

–         El niño está muy decaído, somnoliento o irritable.

–         Fiebre alta (39-40ºC) que no cede bien con antitérmicos.

–         Diarrea sanguinolenta. Supone un mayor riesgo de que la causa de la gastroenteritis sea de origen bacteriano.

¿Cómo prevenirla?

La gastroenteritis como enfermedad infecciosa se transmite de persona a persona. Lo más frecuente es el contagio por contacto con las heces o pañales de un niño con la enfermedad. La mejor manera de prevenir la gastroenteritis es extremando las medidas de higiene habituales, sobre todo el lavado de manos tras el aseo del niño y durante la manipulación de las comidas. La promoción de la lactancia materna en los más pequeños también ayuda a prevenir esta infección.

En el caso de que vuestro hijo tenga una gastroenteritis espero que la información anterior os ayude a afrontar esa situación. Recordaros que podéis aportar vuestra experiencia sobre el tema en el apartado de comentarios.

ENLACES RECOMENDADOS

–         Gastroenteritis infantil

–         Gastroenteritis: una enfermedad muy común en bebés

–         Diarrea infecciosa en niños

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