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¡He descubierto que mi hijo fuma! 10 consejos para evitarlo

¡He descubierto que mi hijo fuma! 10 consejos para evitarlo
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Un día llegas a casa y te huele raro. Otro día metes la ropa de tu hijo a la lavadora y descubres un mechero… Comienzan las sospechas y de alguna forma empiezas a saber que tu hijo fuma. ¿Cómo afrontas la situación?, ¿cómo lo confirmas?, ¿qué le dices para hacerle entender que fumar es una mala decisión? Veamos qué se puede hacer y qué se puede decir si me encuentro con que mi hijo fuma.

La adicción al tabaco es un mal extendido de nuestro tiempo, que todos sabemos, aunque algunos no lo consigan controlar. El tabaco, como tantas otras cosas, es dañino para la salud y comenzaré por no negar que yo también fumé en la época del instituto, o que incluso, si tengo alguna boda o celebración de empresa aún caen uno o dos. El problema surge cuando estás al otro lado. Ahora soy padre y me preocupa que cuando mis hijas llegan a la adolescencia, comiencen a experimentar con el tabaco y con lo que no es tabaco.

Fumar sin caer en la adicción, es algo al alcance de cuatro, que aunque siga siendo perjudicial para su salud, son capaces de fumarse uno o dos cigarrillos al día, confesando además que no lo quieren dejar y que lo hacen por puro placer. Pero por desgracia, esta no es la realidad y menos en la etapa de la adolescencia. Veamos unos datos interesantes para los padres.

 

ADOLESCENTES DE MAYOR RIESGO

  • Aquellos adolescentes que están rodeados de personas que fuman: padres, hermanos, amigos, etc.
  • Aquellos que tienen una baja autoestima.
  • Los adolescentes que identifican el hábito de fumar con un mayor respeto por parte de los demás.
  • Aquellos que asocian el tabaco con diversión y con las situaciones sociales.
  • Los adolescentes que poseen pocas o ineficaces habilidades sociales y técnicas de resolución de problemas y se refugian en el tabaco para paliar el estrés y la ansiedad.
  • Los jóvenes obsesionados por la delgadez, ya que el tabaco es un potente inhibidor del apetito.

 

hija fumando

Foto: Antonio Los Arcos (Flickr)

Pero ¿cómo podemos evitar que fume? Vamos a ver algunas claves para intentar atajar este problema.

 

10 Consejos para evitar que tu hijo fume

  1. El ejemplo es lo más importante. Si tu hijo fuma y valoráis su salud y alguno de vosotros fuma, deberíais proponeros dejar de fumar todos en la familia. A lo mejor siendo un reto conjunto, os dais apoyo entre vosotros y resulta más eficaz y llevadero.
  2. Debería establecerse siempre la prohibición de fumar en casa y hacer respetar dicha prohibición. Limitamos así, en algo, las horas y lugares donde el joven puede fumar. Pero siempre dadle buenos motivos para ello, no lo prohibáis sin más.
  3. Tenemos que hablar con él o ella, sin sermonear, incidiendo en los perjuicios del tabaco. Un buen consejo es insistir, no sólo en los perjuicios para la salud que ocasiona el tabaco (recordad, que eso ya lo sabrá y lo dará por hecho), sino en los perjuicios “estéticos”: el mal aliento, los dientes amarillos, el olor de la ropa, las manchas en la piel, etc. Esto suele preocuparles más a estas edades y puede ayudar a removerles un poco más su conciencia.
  4. Otro buen consejo es atacarlo por el tema económico. Cada vez cuesta más dinero adquirir tabaco y a estas edades, normalmente sólo disponen del dinero que les dais para sus gastos. Deben aprender a administrarlo, y eliminar el gasto del tabaco sería fundamental. Calculad con él lo que costaría fumar al año, para que vea el gasto exagerado que supondría.
  5. Aunque hoy en día en muchos países ya se ha prohibido la publicidad del tabaco y se está mirando un poco más su inclusión en el séptimo arte, siguen existiendo estereotipos ligados al acto de fumar. Hay que intentar desmitificar, en la medida de lo posible, estas falsas imágenes que se haya formado de rebeldía, de importancia, mayor madurez, etc.
  6. Si no nos queda otro camino que la prohibición hay que hacerlo con sumo cuidado. En estas edades piensan que las normas existen para poder saltárselas, así que, un exceso de prohibicionismo puede desencadenar un efecto rebote, es decir, que ocurra justo lo contrario.
  7. ¿Cuándo hablar de ello? Aprovecha el momento en el que estéis calmados y con una conversación distendida. Pregúntale abiertamente, como si fuera otro tema más de los que se hablan en familia. Escúchale y respeta sus opiniones, no comencéis ocasionando una discusión. Hazle saber que siempre va a contar con el apoyo de la familia para dejarlo, y no con la “persecución” de la familia.
  8. Nunca conviene intentar obligar a dejar el hábito sino aconsejarle. Obligar a un adolescente a tomar una decisión, puede hacer que se ponga en tu contra. Si tu hijo fuma, ten mucha paciencia.
  9. Facilítale todos los medios necesarios para intentar dejar el hábito: sustitutos de la nicotina, tratamientos farmacológicos, psicoterapia, etc. Si lo convences y elige la psicoterapia, acompáñalo para apoyarlo.
  10. Procura que ingiera muchas frutas y verduras, ricas en antioxidantes. Están son muy buenas para paliar los efectos de la nicotina en el organismo.

 

Espero que en algo os sirvan estos consejos si os veis en la tesitura. Recordad, de todas formas, que lo más importante siempre es la educación que le deis. Empezad cuanto antes a educarles sobre el tabaco y sus perjuicios. El entorno, es la otra parte que les influirá, y sobre esa podréis hacer algo menos, aunque siempre se pueden hacer cosas. Por ello emplearos a fondo en educarles.

¡Buena suerte!

 

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