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Situaciones especiales y problemas durante la lactancia materna

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La leche materna es el mejor alimento que puede recibir el recién nacido, aunque existen situaciones especiales en las cuales puede resultar más difícil conseguir una lactancia materna exclusiva. A continuación intentamos plasmar algunos de los problemas más frecuentes al dar el pecho (grietas, mastitis…), así como para finalizar la lactancia.

Lactancia materna en situaciones especiales

Prematuros: Si tu hijo ha sido prematuro también puedes darle de mamar. Los bebés prematuros duermen mucho y no siempre se despiertan para comer, por lo que deberás seguir las recomendaciones de tu pediatra y despertarlo según te indiquen. Si tu bebé es un gran prematuro, seguramente pasará las primeras semanas de vida en la incubadora y posiblemente no sea capaz de succionar, por lo que le ofrecerán, inicialmente, la alimentación por sonda y en pequeñas cantidades según pueda ir tolerando. No te preocupes, si vas a querer amamantar a tu hijo, te indicarán que empieces a estimularte y extraerte la leche con un sacaleches; esa leche se la ofrecerán a tu bebé según vaya madurando su sistema digestivo y pueda ir tolerándola. Posteriormente, cuando ya pueda salir de la incubadora, te lo podrás poner al pecho y tendrá que irse acostumbrando a mamar directamente. Al principio, puede costarle un poco, pero ten paciencia y pide ayuda mientras permanezca en el hospital, siempre que lo necesites.

Gemelos: Dar el pecho a hijos gemelos es posible, y no siempre es necesario suplementarlos con leche artificial. Recuerda que el estímulo de succión va a ser doble y, por lo tanto, la producción de leche será también del doble. Al principio, hasta que adquieras práctica, les puedes dar el pecho individualmente, primero a uno y después a otro (muchas madres de gemelos dicen que deben “aprenden a esperar”). Más adelante, si tú quieres, puedes ofrecérselo a la vez, sosteniendo las cabezas de tus hijos, una en cada mano frente al pecho, y el cuerpo y piernas bajo tu brazo hacia fuera.

Hábitos de la madre lactante

A lo largo de toda la lactancia se incrementa el consumo de energía y agua, por lo que conviene que incrementes el aporte de nutrientes y líquidos, para así alimentar correctamente a tu hijo. Debes realizar una dieta completa, variada y equilibrada. Las recomendaciones que debes seguir son las mismas que cuando estabas embarazada. Debes evitar el consumo de alcohol y de tabaco, ya que pasan a la leche. No abuses de bebidas excitantes como el café o té. Si estabas tomando suplementos de yodo, hierro o vitaminas durante el embarazo, consulta con tu médico, ya que generalmente debes seguir tomándolos puesto que la lactancia implica un gasto importante de los mismos.

bebe lactancia

Foto:www.mamis.cl (Flickr)

Recuerda que la mayoría de los medicamentos que tomes van a pasar a la leche materna, por lo tanto van a ser ingeridos por tu hijo. Aún así, la mayoría de los medicamentos se pueden tomar sin necesidad de retirar la lactancia materna; pero lo más aconsejable es que siempre que te pauten algún tratamiento, indiques que estás dando de mamar a tu hijo.

Problemas más frecuentes durante la lactancia 

  • Pezones planos: Hasta un 10% de las mujeres tienen los pezones planos o invertidos. Sí éste es tu caso, no debes dejarte condicionar negativamente y pensar que por ello vas a fracasar en la lactancia materna. El éxito de la misma va a depender de la capacidad de estimular tu pezón para que protruya y tu hijo sea capaz de agarrarlo. Debes estar tranquila y estimularte antes de poner a tu hijo al pecho, para que el pezón salga un poco hacia afuera y tu hijo sea capaz de mamar. En ocasiones, pueden resultar útiles las pezoneras.
  • Pezones doloridos: Es frecuente que los primeros días duelan los pezones al poner al bebé al pecho, ya que la piel de esta zona es bastante sensible. Poco a poco se endurecen, y además aprenderás la mejor manera de colocar a tu hijo para que extraiga la leche y no te moleste. En ocasiones, pueden aparecer grietas que incluso pueden sangrar, pero en ningún caso está indicado suprimir la lactancia materna (no pasa nada porque tu hijo trague algo de sangre). La mayoría de las veces las grietas se deben a una mala posición al dar de mamar, asegúrate que tu hijo coge toda la areola cuando succiona y no sólo el pezón. Sí tienes grietas, notarás un dolor muy intenso en el momento en que tu hijo inicia la succión, por lo que, debes ponerlo primero en el pecho menos afectado, ya que al principio de la toma la succión es más vigorosa. Para ayudar a cicatrizar las grietas, además de una adecuada posición, puedes extraerte un poquito de leche y aplicarla sobre las mismas. Lava la zona con agua una vez al día. Y en ocasiones, si persisten y son muy dolorosas puedes aplicarte algunas cremas especiales con lanolina.
  • Ingurgitación mamaria: Suele ocurrir en los primeros días, tras el parto, por la subida de la leche. Notarás el pecho “lleno”, más duro y caliente. Debes ofrecer el pecho a tu hijo para aliviar la tensión y el dolor del mismo. A veces, al estar el pecho muy duro, se dificulta que el bebé pueda agarrarlo, por lo que debes extraerte un poquito previamente y ponerte calor para facilitar la salida de la leche. Tras la toma puedes ponerte frío en la zona y, en ocasiones, puede ser necesario que tomes algún analgésico.
  • Mastitis: Puede ocurrir en cualquier momento durante la lactancia, aunque es más frecuente en las primeras semanas. Generalmente la afectación es unilateral con dolor intenso en el pecho, endurecimiento, inflamación, enrojecimiento y fiebre. Consulta con tu médico ya que suele precisar tratamiento con antibióticos y analgésicos. Durante la mastitis es recomendable seguir dando el pecho para vaciarlo, ya que ayuda a la recuperación. No te preocupes si al principio tu hijo rechaza el pecho afecto, ya que al estar el pecho más duro le puede costar agarrarlo y además la leche tiene un sabor diferente, durante la mastitis suele ser más salada.
  • Candidiasis: Se trata de una infección por hongos. Pueden aparecer en el pecho unas placas blancas o un leve enrojecimiento difuso o no apreciarse nada. El dolor suele ser progresivo, al principio de la toma es indoloro y al soltar el pecho el dolor se mantiene o incluso aumenta (“como si te pincharan con alfileres”). Debes consultar con tu médico, ya que precisa tratamiento con antimicóticos, generalmente tópicos. Es muy frecuente que tu hijo presente la misma infección en la boca, se conoce como muguet y también precisará tratamiento. Puedes seguir ofreciéndole el pecho sin problema.

¿Cuándo finalizar la lactancia materna?

El cese de la lactancia materna es una decisión tuya y de tu hijo, por lo que, en el momento en el que la tomes, será correcto. Puedes decidir finalizar el amamantamiento de tu hijo por diferentes razones, siendo las más frecuentes el inicio de la alimentación complementaria y la reincorporación al trabajo, además ambas situaciones suelen coincidir en el tiempo.

Debes saber que, si lo deseas, puedes seguir ofreciendo el pecho a tu hijo, aunque comiences a ofrecerle otros alimentos. La leche sigue siendo un pilar fundamental en la alimentación del niño. Igualmente, aunque comiences a trabajar es posible mantener la lactancia materna. Puedes solicitar las “horas de lactancia materna”, y si tu domicilio está cerca de tu lugar de trabajo puedes ir a dar de mamar a tu hijo o también te lo pueden acercar a tu trabajo. Si esto no es posible, puedes utilizar un sacaleches, para extraerte la leche y que se la ofrezcan a tu bebé. Empieza a utilizar el sacaleches antes de reincorporarte al trabajo, ya que hasta que no te sacas varias veces y adquieres práctica en su manejo apenas te extraerás leche. La estimulación con el sacaleches, no es ni parecida a poner al bebé al pecho y no se produce la misma cantidad de leche. Si al principio sacas muy poquito, ten paciencia y no pienses que no tienes leche, es cuestión de práctica. Es recomendable estar cómoda, tranquila, sin prisas y, pensar en tu hijo puede relajarte y favorecer el estímulo para la producción y eyección de la leche.
Si te extraes la leche puedes mantenerla en la nevera durante 48 horas y congelarla hasta seis meses (anota siempre la fecha de extracción, para utilizar primero la que tienes conservada desde hace más tiempo). Para descongelar la leche materna debes sacarla el día antes a la nevera y después, la puedes calentar al baño maría o bajo el grifo del agua caliente, nunca en el microondas.

De todas formas, si decides suspender la lactancia materna, es importante tener un tiempo para introducir progresivamente la lactancia artificial. No pretendas, de un día para otro, que tu hijo pase de tomar el pecho al biberón. Así que, si te vas a incorporar al trabajo, empieza unos días antes a ofrecer el biberón a tu hijo. En ocasiones este cambio no es sencillo, ya que tu hijo está acostumbrado a tomar de tu pecho y rechazará la tetina del biberón; puede ser útil que sean otras personas, como el padre o los abuelos, los que le den el biberón. Si la retirada de la lactancia materna la realizas progresivamente, no suele hacer falta ningún fármaco para interrumpir tu producción de leche.

¿Qué te ha parecido este artículo? Danos tu opinión acerca de este tema. ¿Tienes gemelos y les das el pecho? ¿Has podido compatibilizar el trabajo y la lactancia materna? Cuéntanoslo.

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