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Mi hijo tiene tics

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tics niños

¿Qué son los tics?

Los tics son un trastorno, normalmente de origen neurológico (aunque pueden existir otras muchas causas), y que son habituales entre los 6 y los 10 años. Tienen un carácter generalmente temporal. Se definen como sonidos o movimientos repetitivos, involuntarios, automáticos y de corta duración, que no suelen variar en su forma y se producen a intervalos determinados.

¿Cuáles son las causas?

Las causas de los tics pueden ser muy variadas, algunas de las más frecuentes son:

–          Origen neurológico: hay desórdenes genéticos y metabólicos que afectan a los ganglios basales y pueden tener como síntomas los tics.

–          Los hechos traumáticos en la vida del niño, como la muerte de un ser querido, abusos o la separación de los padres, pueden producir tics y hacer que estos queden asociados a emociones negativas.

–          La fatiga y el estrés, también pueden contribuir a la aparición de los tics en los niños.

–          Algunas enfermedades de origen genético pueden ser también la causa, como la Corea de Huntington.

–          Hay medicamentos estimulantes que pueden originarlos.

–          Hay infecciones virales que atacan al sistema nervioso, como la encefalitis, siendo en ocasiones también causa de la aparición de tics.

¿Qué tipos de tics hay?

Básicamente se puede hablar de dos tipos de tics:

–          Motores: los más simples, afectan a los músculos de la cara, cuello o cabeza (ej.: mover la boca, los párpados, etc.) Aunque también les hay más complejos pudiendo afectar a extremidades y al cuerpo entero.

–          Sonoros o fónicos: son sonidos o ruidos rápidos y sin sentido, como carraspear, hacer gruñidos o silbidos, inspirar profundamente emitiendo sonidos… Pero también les hay mucho más complejos como repetir sílabas, palabras o frases fuera de las situaciones normales.

Algunos consejos para que los padres ayuden a reducir los tics

  1. Padres e hijos deben hacerse conscientes de los tics del niño y asumir que existen, no ignorándolos. Se debe averiguar si existen situaciones determinadas de la vida del niño que provocan la aparición de los tics. Hay que ayudar al niño a que descubra y detecte las sensaciones corporales previas a los tics y que le anuncian su llegada. Es adecuado, trabajar con él delante de un espejo, con la finalidad de que lo vea en el momento en el que se manifiestan.
  2. La inversión del hábito es una técnica psicológica que consiste en realizar una conducta incompatible, en el momento en el que se va a desencadenar el tic. Un ejemplo: si vuestro hijo tiene el tic de morderse las uñas a todas horas y en todos los lugares,  y ya hemos identificado los signos previos a que aparezca esta conducta, hay que entrenarle para que en ese momento meta las manos en los bolsillos. No hay una conducta “tipo” o igual que se enseñe a todos los niños ante le mismo o parecido tic. Debemos encontrar la más adecuada, la más fácil de llevar a cabo y la menos incómoda socialmente para el niño. Una de las cosas más importantes de la inversión del hábito, es que la conducta que se enseña, también debe ser disimulada, es decir, que si intentamos eliminar el efecto perjudicial en el ámbito social del niño que produce el tic, no podemos causar este perjuicio con la nueva conducta entrenada (no podemos entrenarle a que cada vez que quiera morderse las uñas, se ponga a dar aplausos).
  3. Las técnicas de relajación son muy adecuadas en estos trastornos, así que es muy provechoso entrenar al niño en ejercicios de relajación muscular y de respiración.

Un caso especial: El trastorno de Tourette

En el trastorno o síndrome de Tourette se combinan tics vocales (sonidos) y motores, pero además también pueden producirse otros síntomas como: comportamiento obsesivo compulsivo, ansiedad, depresión, déficit de atención y/o hiperactividad.

Tiene un origen genético, se diagnostica sobre los 7 años aunque puede comenzar mucho antes, suele producirse más en niños que en niñas. Y para el diagnóstico confirmado, hace falta que se cúmplalo siguiente: que lleve al menos un año seguido con los tics y que durante ese año no haya tenido un periodo de tres meses libre de los tics.

El tratamiento más eficaz es combinar psicofármacos, que actúan para controlar los tics, y psicoterapia (modificación de conducta, grupos de apoyo, etc.) contra el resto de los síntomas.

Los padres

En este trastorno, los padres son una pieza clave, en la identificación y en la buena evolución de los tics del niño. Es necesario que se involucren y aprendan, con la ayuda del psicólogo, las distintas formas de actuar contra los tics, la manera de entrenar al niño en las conductas incompatibles con los tics, en las recompensas que se le deben dar si realiza correctamente dichas conductas, en cómo ayudar al niño a que detecte los síntomas previos, etc.

La mayor parte de los tics disminuyen considerablemente cuando llega la adolescencia. Siempre que esto no ocurre o que los tics producen una alteración de la vida normal del niño, de sus relaciones sociales o de la dinámica familiar, es completamente necesario acudir a consultar a un especialista. El psicólogo en estos casos es la mejor opción.

Vídeo

Os dejo un vídeo muy ilustrativo para que veáis lo que es el síndrome de Tourette y que variedad de tics provoca en los que lo padecen.

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