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Lactancia materna: consejos, mitos y realidades

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La leche materna es, sin ninguna duda, el mejor y más completo alimento para un niño y es el único alimento que va a precisar los primeros seis meses de vida. Entre los beneficios que aporta la lactancia materna podemos destacar:

  • Su composición, perfecta y diferente en cada momento y para cada niño.
  • Protege frente a infecciones.
  • Previene de alergias.
  • Efecto positivo de cara a un mejor desarrollo intelectual.
  • Facilita la relación madre-hijo.
  • Elimina los errores de preparación y contaminación.
  • Es gratuita y está siempre disponible.
  • Previene el síndrome de muerte súbita.
  • Favorece la involución uterina, con una recuperación más temprana del parto.

La decisión de dar el pecho a tu hijo debes tomarla durante el embarazo y no debe influir para ello el tamaño o forma de tu pecho, ya que salvo excepciones, van a producir leche suficiente y te van a permitir mantener una lactancia adecuada. De todas formas, si por cualquier circunstancia no puedes dar el pecho a tu hijo, no debes sentirte culpable por ello.

¿Cuándo iniciar la lactancia materna?

La lactancia materna debes iniciarla lo antes posible, lo ideal es en la primera media hora tras el parto, ya que es cuando el recién nacido va a estar más alerta, posteriormente entra en un periodo de somnolencia y va a mostrar poco interés por la lactancia.

El inicio y primeros días de lactancia materna, pueden ser un poco complicados; no dudes en pedir ayuda al personal sanitario en el hospital, para que te enseñen a colocar al pecho al recién nacido y a solucionar los pequeños problemas que te pueden ir surgiendo.

Los primeros días la producción de leche va a ser escasa, pero en la mayoría de los casos suficiente para alimentar a tu hijo. Todos los recién nacidos pierden peso los primeros días de vida (pueden perder hasta un 10% de su peso), eso no significa que no tengas leche o que precise suplementos con leche artificial.

La leche de los primeros días se denomina calostro y es más rica en proteínas y minerales y más pobre en grasas e hidratos de carbono. El lactante sano tiene suficiente aporte con el calostro y está preparado para esperar la “subida de la leche”, gracias a sus reservas de grasa. Los aportes suplementarios que ofrezcas a tu hijo van a disminuir la succión que es el mejor estímulo para la producción de leche. La “subida de la leche” tiene lugar a partir del tercer día tras el parto, y en el caso de las cesáreas suele tardar un poco más (4-5 días); los pechos se hinchan y endurecen (aunque no siempre), lo cual puede resultar un poco molesto y además, puede dificultar que el bebé mame, al estar el pezón menos definido por la presión de la leche. Para facilitar la salida de la leche y amamantar a tu hijo, puedes aplicarte calor sobre el pecho mediante unos paños o una ducha antes de la toma, o también puedes sacarte un poco de leche antes de poner a tu hijo al pecho.

bebe lactancia 2 Foto:www.namis.cl (Flickr)

¿Cómo dar de mamar?

Una vez en casa, la alimentación al pecho, debes realizarla en una situación cómoda y tranquila. El establecimiento precoz de unas prácticas de alimentación adecuadas, facilitará tu bienestar y el de tu hijo, por lo que el inicio de la lactancia, no es el mejor momento para las visitas o para que familiares y/o amigos le hagan “carantoñas” al recién nacido. Más adelante, cuando la lactancia ya esté bien instaurada, las cosas cambian, y será frecuente que des de amamantar a tu hijo en presencia de otros familiares o fuera de casa.

Busca la posición más cómoda para dar de mamar a tu hijo, puede ser sentada, recostada en la cama con unos cojines o tumbada con el bebé a tu lado. Coge al bebé en brazos, con tu espalda recta y ponlo de frente, de modo que tu ombligo y el suyo queden próximos, acerca al bebé hacia tu pecho (no arquees tú la espalda para acercarte ya que acabarás cansada y no podrás mantener esa postura) y aprovechando su reflejo de búsqueda, cuando abra la boca ofrécele el pecho. Debe agarrar el pezón y gran parte de la areola. El bebé debe estar seco (pañal limpio), adecuadamente vestido (no muy arropado) y hambriento; si está muy agitado o llorando mucho, intenta calmarlo antes de ponerlo al pecho ya que al principio puede ser difícil colocarlo y que mame si está muy alterado.

¿Cuántas tomas?

Al recién nacido hay que darle el pecho cuando lo pida y esté hambriento. No se puede seguir un horario estricto, la lactancia materna exclusiva debe ser a demanda.

Los primeros días son los más complicados, por un lado, debemos aprender a dar de mamar a nuestros hijos y, por otro lado, ellos todavía no siguen un ritmo en las tomas y piden cada poco tiempo, así que la sensación que puedes tener es la de que no haces otra cosa que amamantar a tu hijo, y que además, como pide tanto, no sabes si tienes leche y le alimentas correctamente. Si quieres dar el pecho a tu hijo, no te agobies, consulta con un profesional (pediatra, matrona, enfermera de pediatría…) o con otras madres que seguro te aportan información muy valiosa. Recuerda, que durante el embarazo nuestro hijo se alimenta de manera continua, así que no podemos pedirle de un día para otro que tome cada 3 horas y además, su sistema digestivo le permite procesar rápidamente la leche, lo cual hará que tenga hambre a menudo. Como ya he dicho debes ofrecer el pecho a tú hijo a demanda, para orientarte debes saber que las primeras semanas tiene que hacer un mínimo de 8 tomas al día y que no deben pasar más de 3 horas sin que tome el pecho (hay algunos bebés más dormilones y hay que despertarlos al menos cada 3 horas). Pasadas las primeras semanas de vida, si tu hijo hace una pausa más prolongada durante la noche (4-5horas), puedes dejarle dormir siempre que haya recuperado el peso del nacimiento y esté ganando peso. Cuando tome por la noche, intenta que sea en silencio y tranquilo, para favorecer, que después, se duerma con facilidad.


¿Cuánto tiempo al pecho?

Dar el pecho te va a llevar su tiempo, aunque no tiene que ser indefinido. Al principio el bebé es más pequeño, tiene menos fuerza para succionar y tardará más tiempo en mamar. El niño tomará el pecho hasta que el mismo suelte el pezón o deje de succionar o bien, hasta que tú notes que te ha vaciado el pecho. No se debe limitar la toma, salvo que tarde mucho y esté jugando con el pezón o no succione y se quede dormido al pecho. La clásica recomendación de 10 minutos en cada pecho no es correcta, aunque como ya he dicho el tiempo al pecho no debe ser indefinido y yo creo que la toma en un mismo pecho no debe prolongarse más de 30-35 minutos.

Debes empezar la toma ofreciéndole el pecho con el que terminó la última vez. Es importe que vacíe alguno de los dos pechos en cada toma, ya que en la parte final de la misma la leche es más rica en grasa y facilitará la sensación de saciedad en el bebé y que espacie así las tomas.

Si tu hijo no suelta el pezón, no le retires tirando de él porque podrías hacerte daño, es mejor que introduzcas un dedo para separar la mandíbula y que así lo suelte. Es frecuente que a lo largo de la toma haga pausas para descansar (no maman de continuo), o incluso se puede dormir, por lo que deberás estimularle para que siga mamando. Entre pecho y pecho, puedes aprovechar para que elimine los gases (eructe) y, si lo necesita, para cambiarle el pañal. A veces puede quedar saciado con un solo pecho y se quedará dormido, no debes forzarle a tomar el segundo pecho.
¿Qué te ha parecido este artículo? ¿Estás dando el pecho a tu hijo? ¿Has tenido dificultades con la lactancia materna? Cuéntanos tu experiencia.

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