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Estilos educativos, sus ventajas e inconvenientes

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Cada etapa del niño tiene sus dificultades desde el punto de vista de los padres como educadores. Siempre hay alguien que nos comenta que a medida que vamos avanzando los problemas crecen. Yo no opino de ese modo, simplemente cambian de formato.

Lo que sí está claro es que, tenga la edad que tenga nuestro hijo, nos cuestionamos si lo estamos haciendo bien o no, si podemos mejorar lo que le enseñamos, la forma de decírselo, de comportarnos delante de él… Es un síntoma de que nos importa mucho la educación de nuestro hijo, de autocrítica, de autoevaluación, que es completamente necesario.

Existen distintos tipos de estilos educativos, y nuestra forma de convivir con nuestro hijo se adapta más o menos a uno o a otro. Veamos cuáles hay y cuáles son sus ventajas e inconvenientes.

Marcelo y JeremyCreative Commons License Javier Prazak via Compfight

Definición de estilo educativo

Se puede decir que es la forma regular de actuar de los padres ante sus hijos, en las situaciones de la vida diaria, con el fin de prepararles para que se valgan por sí mismos en el mundo en que vivimos.

El estilo educativo depende en buena parte del carácter y personalidad que tiene el padre/madre (que a su vez de pende en gran medida de la educación que recibió de sus padres), pero también hay otros factores que pueden influir en este estilo:

–          La interpretación que hace de las conductas de los niños (no es lo mismo considerar una travesura como algo normal y tolerable, a considerarla como una desafío a la autoridad de los padres).

–          La forma que tiene de ver la vida y el mundo al que se van a incorporar sus hijos, por parte de los padres.

–          Tipo y calidad del contacto emocional que tienen los padres con sus hijos, etc.

–          Las distintas situaciones en las que se producen las conductas y las interacciones padres-hijos.

–          El pasado de los padres y la relación de éstos con sus progenitores.

–          Carácter, personalidad, temperamento, trastornos… que tienen los hijos.

Los distintos tipos de estilos educativos

Existen, de forma simplificada, 4 tipos de estilos educativos, pero lo que sí hay que dejar claro, es que, el mismo padre/madre, no tiene por qué tener un solo estilo toda su vida, puede variar en función de la conducta del hijo, de la situación, del momento emocional por el que atraviesa el progenitor… E incluso a veces somos incongruentes, y usamos distintos estilos para la misma conducta y situación.

Los 4 tipos son los siguientes:

1.      Estilo autoritario:

–          Normas rígidas y abundantes.

–          Inflexibles en la aplicación de las mismas.

–          Escaso contacto emocional con los hijos y falta de expresividad de afecto hacia los hijos.

–          No se dialoga ni hay negociación, se impone.

–          Poco o nulo control de los impulsos en los progenitores.

–          Utiliza sobre todo el castigo y las críticas.

–          No se tienen en cuenta los intereses y preferencias del niño y se es demasiado exigente para el nivel de madurez del niño.

2.      Estilo indiferente o negligente:

–          Se implican muy poco en la educación y crianza de los hijos.

–          Suelen ser fríos y distantes con los hijos.

–          Nula sensibilidad hacia las necesidades de los hijos.

–          Ausencia de normas, y en ocasiones además someten al hijo a severos castigos.

–          Escasa comunicación con los hijos.

3.      Estilo permisivo:

–          Mucho afecto y contacto emocional.

–          Escaso control de las conductas del niño, falta de normas o están poco definidas.

–          Se rigen por los intereses y preferencias del niño.

–          Poco exigentes, los niños aprenden las cosas por sí mismos.

–          Evitan los conflictos, la negociación y permiten hacer al niño.

–          Delegan en otros (profesionales: maestro, amigos, pediatras…) la educación de los hijos.

 4.      Estilo democrático:

–          Son bastante afectuosos y tienen muestras de cariño con sus hijos.

–          Altos niveles de comunicación con los hijos.

–          Normas y límites claros, bien definidos y justificados o razonados con sus hijos, los que a veces además participan del establecimiento de los mismos.

–          Controlan el comportamiento de sus hijos, utilizan el refuerzo de forma adecuada y el castigo de igual manera.

–          Se les educa en la autonomía y la independencia.

Las consecuencias de cada estilo sobre el niño

Por lo que hemos podido leer más arriba, parece de un primer vistazo, que el estilo educativo es el que mejores consecuencias reporta, tanto al niño, como para la relación padre-hijo. Veamos cuáles son las consecuencias de cada uno de los estilos sobre nuestros hijos:

1.      Estilo autoritario:

–          Son obedientes y sumisos cuando hay un control externo, como el de los padres, pero en ausencia de control, se vuelven temerosos e irresponsables, ya que no se les enseña autocontrol, que es muy importante.

–          Niños con baja autoestima, tendencia a la depresión y la autoculpabilidad.

–          Suelen tener escasa habilidades sociales para enfrentarse al mundo.

–          Pueden tener actitud de huida o engaño ante los conflictos.

2.      Estilo indiferente o negligente:

–          Baja autoestima.

–          No acatan ninguna norma ni límite.

–          Tienen escasa empatía, no son sensibles a las emociones de los demás.

–          Son muy vulnerables a los conflictos sociales y personales.

3.      Estilo permisivo:

–          Tienen una fuerte inseguridad en sí mismos.

–          Bajo rendimiento académico por falta de esfuerzo.

–          Baja tolerancia a la frustración, no están acostumbrados a que les digan no.

–          Cambios frecuentes de humor, mala regulación y autocontrol emocional y de los impulsos.

–          Inmaduros para su edad.

4.      Estilo democrático:

–          Mayor empatía y generosidad con los demás.

–          Están más satisfechos consigo mismos.

–          Tienen buena competencia y habilidades sociales. Buena autoestima, independencia y autonomía, control de impulsos y de conductas.

–          Son persistentes en las tareas y tienen buen rendimiento académico.

–          Buen desarrollo moral, sentido de la responsabilidad y aprendizaje de toma de decisiones.

–          Muy buen afecto y relación con los padres.

Si no te lo habías planteado nunca, ahora puede ser un buen momento para que examines tu forma de educar. ¿Cuál es el estilo que mejor se adapta a tu forma de educar? ¿Crees que es adecuado en función de las consecuencias que has visto?

Una última cuestión que hay que dejar bien clara. El estilo educativo de los padres NO es el único factor causante en la conducta de los hijos. Pero lo que sí está claro, es que es un factor importante y que además es un factor que podemos controlar por entero, por lo que a igualdad del resto de condicionantes, los beneficios para los niños (y para nosotros también) serán mayores con un estilo educativo democrático.

También se debe tener en cuenta, que para algunas ocasiones puede ser conveniente utilizar otro estilo educativo o que al menos ese será más eficaz. Y que un progenitor puede tener un estilo y el otro progenitor otro diferente, por lo que habrá que tener cierto “arte” para combinarlos adecuadamente y sacar de ellos lo más beneficioso para el niño.

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