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El Efecto Pigmalión en los niños

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Efecto Pigmalion

¿Qué expectativas proyectamos en nuestros hijos?

 

Muchas veces, las expectativas que creamos sobre nuestros hijos acaban cumpliéndose. Por eso, debemos de ser conscientes del poder de este efecto y usarlo adecuadamente con los niños.

Foto de Ted Johnson vía Flickr


Cuenta la mitología, que Pigmalión era un Rey de Chipre gran aficionado a la escultura. Un día creó la estatua de una mujer y tal era su belleza, que se enamoró de ella. Tanto rezó a los dioses por ella que Afrodita, conmovida por el rey, convirtió a la estatua en una mujer de carne y hueso.

Este efecto también conocido como la Profecía Autocumplida, hace que aquello que proyectemos sobre nuestros hijos, se acabará cumpliendo.

Si por ejemplo pensamos que nuestro hijo es muy inteligente, este acabará por desarrollar su inteligencia. Y al revés, si le etiquetamos como un vago, trasto, o poco listo, acabará por darnos la razón a medio o largo plazo.

Las expectativas que depositemos en él, tendrán un gran poder, porque harán que inconscientemente modifiquemos nuestro comportamiento sobre el niño de tal forma que al final estas se cumplan.

 

Este efecto se constató en un estudio psicológico llevado a cabo en un colegio. En él, los investigadores hicieron creer a los profesores que algunos de los alumnos eran más inteligentes que el resto. Esto provocó que los profesores sin darse cuenta trataran mejor a estos alumnos “especiales” y se volcaran más con ellos, comprobándose después que estos alumnos mejoraron su rendimiento sustancialmente.

 

El Efecto Pigmalión positivo consiste en crear buenas expectativas sobre ellos, de forma que puedan desarrollar plenamente todas sus capacidades. Es lo que hacemos cuando por ejemplo pensamos que tienen dotes para la música y les apuntamos a una academia, compramos un instrumento, etc. Al final nuestro comportamiento, hará que acaben siendo buenos en la música.

Y por otro lado, tenemos que evitar el negativo, que es aquel que solemos crear cuando ponemos etiquetas del tipo “mi hijo no estudia”, o “mi hijo no es tan listo como su hermano”. Expresiones de este tipo, tendrán el efecto contrario y solo conseguiremos que efectivamente el niño acabe siendo un vago o se desarrolle menos intelectualmente que su hermano.

Como padres, debemos de ser conscientes de este efecto y aprovecharlo en nuestro favor y en el de el niño. Si somos capaces de crear un Efecto Pigmalión Positivo, podremos aumentar considerablemente el desarrollo y rendimiento de nuestros hijos.

 

¿Ejerces un Efecto Pigmalión positivo en tus hijos? Cuéntanos tu experiencia en nuestra página de Facebook.

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