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Convulsiones en la infancia

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¿Qué son las convulsiones?

Las convulsiones son unos movimientos anormales e involuntarios de los músculos, secundarios a descargas cerebrales originadas por una irritación de los centros nerviosos motores, y suelen ir acompañados de pérdida de conciencia aunque no siempre. Las convulsiones en los niños aunque causan una gran preocupación, suelen ser de comienzo súbito y de corta duración.

¿Cuáles son las causas de las convulsiones?

Como ya hemos comentado las convulsiones se producen por un exceso de descargas eléctricas en el cerebro. Los motivos por los que se desencadenan estás descargas son variados:

–        La fiebre. La convulsión febril afecta sobre todo a niños entre los 6 meses y 5 años.

–        Infecciones que afectan al sistema nervioso, como la meningitis o encefalitis.

–        Alteraciones metabólicas: hipoglucemias, hipocalcemias, falta de vitaminas etc.

–        Intoxicaciones o ingesta de fármacos y/o drogas.

–        Tumores cerebrales.

–        Malformaciones cerebrales congénitas y/o problemas durante el nacimiento.

–        Epilepsia.

¿Qué síntomas presentan?

El niño suele presentar movimientos incontrolados y bruscos de cabeza y extremidades seguidos generalmente de una pérdida de conciencia, con rigidez de todos los músculos o al contrario pérdida del tono muscular. A veces, a diferencia de las anteriores que serían crisis generalizadas, afectan solo a algunos músculos con movimientos involuntarios y repetitivos por ejemplo de la cabeza o de los brazos, denominándose crisis parciales.  También pueden presentar  emisión de espuma por la boca, relajación de esfínteres (se hacen caca y/o pis encima) y cese de la respiración durante unos segundos con coloración azulada peribucal. Una vez que cede la convulsión el niño suele permanecer después un tiempo adormilado.

¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico es clínico, es decir por los síntomas que presenta el niño, o bien, cuentan los padres: pérdida de conciencia con movimientos anormales. Lo que puede ser más importante es conocer la causa que ha desencadenado la convulsión en el niño para lo cual se pueden llevar acabo diferentes pruebas:

–        Analítica de sangre: en busca de alteraciones metabólicas, problemas infecciosos et.

–        Pruebas de imagen (ecografía, escáner…): para buscar malformaciones en recién nacidos, tumores, hemorragias etc.

–        Electroencefalograma: para valorar si existen alteraciones.

¿Cómo se trata?

En el tratamiento de las convulsiones se utilizan fármacos anticonvulsivantes que serán administrados por vía rectal o intravenosa. Cuando un niño presenta una convulsión, debido a la gran ansiedad y preocupación que genera se suele consultar de inmediato en un servicio médico y será allí donde le administren este tipo de medicamentos si la convulsión aún no ha cedido.

¿Qué podemos hacer?

Lo fundamental ante una crisis convulsiva es mantener la calma, lo cual suele ser bastante difícil si es la primera vez que le pasa al niño. Las siguientes recomendaciones pueden ser útiles:

–        Mantener la calma.

–        Colocar al niño tumbado de lado en algún sitio seguro, como el suelo, para evitar que se golpee o caiga y se haga daño.

–        No se debe introducir nada en la boca para mantenerla abierta porque se puede producir más daño y la mordedura de la lengua es excepcional.

–        Comprobar que el niño puede respirar bien, sin atragantarse.

–        Sí cede la convulsión y el niño se queda adormilado, no se debe intentar despertarle o estimularle; el sueño es un mecanismo fisiológico necesario para que el niño se recupere.

–        Si la convulsión se prolonga conviene trasladarlo a un centro sanitario próximo o bien, activar el sistema de emergencias.

–        Si es el primer episodio de crisis convulsiva, aunque haya cedido, conviene consultar con el pediatra.

–        En caso de que el niño tenga fiebre se le puede administrar un medicamento antitérmico a la dosis recomendada.

¿Qué es una convulsión febril?

La convulsión febril es generalmente un proceso benigno, que no causa daño cerebral y que no guarda ninguna relación con la epilepsia. Es un episodio de pérdida de conciencia con rigidez muscular o pérdida de tono y movimientos de brazos y piernas que suele durar varios segundos o minutos en un niño con fiebre. Tras la crisis suelen tener un sueño profundo. Son frecuentes entre los niños de 6 meses a 5 años y la mayoría solo tienen una, aunque en un tercio de los casos puede repetirse y presentar otra convulsión con otro proceso febril. No existen medidas claramente eficaces para prevenirlas, como norma general se debe mantener bien controlada la fiebre con antitérmicos, si es preciso.

¿Qué es la epilepsia?

Hablamos de epilepsia cuando un niño ha presentado en diferentes ocasiones episodios de crisis convulsivas repetitivas y de forma espontánea, es decir que no se deben a intoxicaciones, alteraciones metabólicas o picos febriles. La epilepsia es una enfermedad crónica, en la cual, muchas veces no se encuentra la causa que la origina, y en otras ocasiones tras el estudio correspondiente se encuentran focos de descargas cerebrales anómalos, que precisan tratamientos anticonvulsivantes de por vida.

 

Podéis aportar vuestra experiencia sobre el tema en el apartado de comentarios.

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–         Las convulsiones en bebes y niños

–         Convulsiones febriles en niños

 Foto: Gov/Ba (Flickr)

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