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Cómo detener una hemorragia en un niño

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Foto de aldenchadwick

 

La sangre circula por los vasos sanguíneos de nuestro organismo y es la encargada de transportar el oxígeno y los nutrientes a todas las partes de nuestro cuerpo. En las hemorragias importantes, la sangre sale de los vasos y se pierde esta función de transporte, produciendo una situación muy grave. Esto es especialmente importante en los niños, ya que tienen menos cantidad que los adultos y en poco tiempo pueden perder mucha sangre.

 

Por eso, debemos ser capaces de detener una hemorragia al principio de producirse para evitar llegar a esa situación.

 

Vamos a ver una serie de técnicas muy sencillas y eficaces para controlar cualquier tipo de sangrado externo.

 

TIPOS DE HEMORRAGIAS

 

Cuando nuestros hijos sufren accidentes en forma de golpes o caídas, esa sangre que habitualmente está contenida en los vasos sanguíneos (venas, arterias y capilares), puede salir y produzca una hemorragia. Así pues, tendremos 3 tipos de hemorragias:
  • H. Externa: será aquella que podemos ver. La típica que se produce cuando nos hacemos una herida.
  • H. Interna: es aquella que no vemos. Se produce por golpes o contusiones que producen heridas en el interior del cuerpo. Es más peligrosa que la anterior porque puede pasar desapercibida.
  • H. Interna exteriorizada: es como la anterior, se produce en el interior del organismo, pero la vemos porque sale al exterior mediante los orificios naturales de nuestro cuerpo: nariz, oídos, boca, ano o genitales.
Por otro lado, en función del vaso sanguíneo que se haya roto, tendremos hemorragias de tipo arterial, venoso y capilar. Las más peligrosas son las de tipo arterial, porque en las arterias la sangre fluye a mayor presión y la hemorragia puede ser más importante que en las venosas o capilares. En este artículo nos vamos a centrar en la actuación ante hemorragias externas.

 

ACTUACIÓN EN HEMORRAGIAS

 

Lo primero que tienes que hacer cuando tu hijo está sangrando por una herida, es intentar tranquilizarle. La sangre es muy llamativa y con muy poquita cantidad que salga puede parecer que se ha sangrado muchísimo, así que suelen ser situaciones de mucho nerviosismo. Así que mientras intentas detener el sangrado, procura hablarle de forma tranquila y explicándole en todo momento lo que vas a hacer.

 

La primera medida para que una herida deje de sangrar es la compresión directa en la zona de sangrado. Lo ideal es hacerlo mediante gasas, pañuelos o paños limpios, aunque si la situación no lo permite deberemos comprimir con aquello que tengamos más cerca, o incluso con nuestras manos si no tenemos nada que usar. Las hemorragias pequeñas suelen controlarse bien comprimiendo durante unos minutos.

 

hemorragia presion

 

Si el sangrado es importante y no cede tendrás que tumbar, al niño, tendrás que continuar comprimiendo la herida y añadir gasas encima de las que estén empapadas sin retirar las que hemos puesto previamente. Esto último es muy importante, porque si retiráramos las primeras gasas, podríamos eliminar el coágulo natural que se está formando en la herida, con lo que aumentaría la cantidad de sangre que está saliendo.

 

Si no cede mediante la aplicación de presión, puedes aplicar un vendaje compresivo, con vendas elásticas de algodón o de gasa. Es un material barato y que todos podemos tener en el botiquín de nuestras casas.

 

hemorragia vendaje

 

Si el sangrado es en un brazo o una pierna y no existe fractura, se recomienda elevarlo para así disminuir la fuerza con la que llega la sangre a la extremidad y ayudar a controlar el sangrado.

Si todo lo anterior no funciona podemos intentar una compresión de la arteria principal, para disminuir el riego sanguíneo en el brazo o pierna afectada. Esto se hace buscando la arteria principal del brazo (bajo el músculo bíceps) o de la pierna (en la zona inguinal o parte interna del muslo).

 

Normalmente mediante compresión, vendaje compresivo y elevación de la extremidad afectada, suelen solucionarse la mayor parte de hemorragias externas en 10-15 minutos.

 

El torniquete

La aplicación de un torniquete es una medida muy agresiva que sólo debe hacerse en situaciones en las que han fallado todos los intentos de controlar una hemorragia en una extremidad por otros medios. Se puede realizar con telas, gomas o cualquier otro material que comprima fuertemente, cortando así toda la circulación que recibe el brazo o la pierna.

 

En la actualidad, prácticamente solo se recomienda hacerlo en casos extremos en los que es imposible controlar el sangrado de otro modo, o en caso de amputación de algún miembro.

 

Cuándo solicitar asistencia sanitaria

Si la hemorragia es pequeña, cederá enseguida que apliques presión y si está ocasionada por una herida simple, no será necesario en principio que acudas a un centro sanitario y la podrás curar en casa. Te recomiendo que eches un vistazo al artículo dedicado a la cura de heridas y al de uso de desinfectantes y antisépticos.

 

En caso de que dudemos sobre el tipo de herida o el sangrado haya sido más importante, deberás acudir a un centro sanitario o activar el servicio de Emergencias Sanitarias.
Espero que este artículo te pueda resultar de ayuda a la hora de detener una hemorragia a un niño.
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