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7 trucos para conseguir que mi hijo tome su medicina

7 trucos para que los niños se tomen las medicinas

 

Cuando nuestros hijos están enfermos, sufrimos las consecuencias en varios frentes. Por un lado la propia enfermedad, que requiere nuestra atención y todos nuestros sentidos alerta y por otro lado la necesidad y a veces incluso tortura de que se tomen la medicina para niños que les receta el pediatra. Para ellos también supone una doble pesadilla: por un lado ya están suficientemente fastidiados con los mocos, la fiebre, la dificultad para respirar, los distintos dolores, etc y por otro tienen que tomarse esas medicinas tan horrorosas.

Foto por Por Leonid Mamchenkov

 

Y no es que los niños tengan otra sensación gustativa, es que realmente saben mal. En alguna ocasión he tenido que tomar algún medicamento de mis hijas (ajustando la dosis, claro) y me he dado cuenta de lo realmente repugnantes que pueden llegar a ser. No me extraña en absoluto que cuando nos ven aparecer con la cuchara en la mano salgan corriendo a toda velocidad a esconderse.

 

¿Cómo hago para que mi hijo tome su medicina?

Está claro que la solución no es dejar al niño sin tomar el medicamento, ya que por algo se lo ha recetado su pediatra. Sólo nos queda entonces dárselo obligatoriamente y de la mejor manera posible.
Vamos a ver una serie de trucos que os pueden ayudar en esta difícil tarea:

 

1. El truco del avión

Es el gran clásico y básicamente consiste hacer de la toma del medicamento un juego. Los niños siempre asocian los juegos con algo bueno, así que es más fácil que se tomen la medicina si se están divirtiendo. Este truco es muy útil sobre todo en las primeras tomas, ya que cuando el niño se acostumbra al sabor puede dejar de funcionar.

 

2. Oculta el sabor del medicamento

Es muy importante que antes de hacerlo verifiquemos el prospecto para saber si el medicamento es incompatible con algún tipo de sustancia o comida. En el caso de que no haya incompatibilidades, es muy útil el incluirlo en zumos, yogures o bebidas con buen sabor. No es aconsejable hacer este truco si estamos introduciendo algún alimento nuevo, ya que el niño puede asociar el sabor “raro” del nuevo alimento y rechazarlo cuando se lo volvamos a intentar dar otro día. También es importante no cambiar la forma del medicamento ni triturar cápsulas o pastillas cuya misión es pasar indemnes por el estómago para actuar a otros niveles, como el intestino. En niños pequeños los medicamentos son más fácil de ocultar, ya que suelen ser de forma líquida (no se recomiendan medicamentos sólidos hasta pasados los 5 años).

 

3. Aliate con el frío

El frío atenua los sabores, por lo que una buena estrategia puede consistir en enfriar el medicamento (siempre que se pueda) antes de dárselo. Asegúrate de que el medicamento se puede enfriar, ya que hay preparados que necesitan estar a temperatura corporal para hacer efecto.

 

4. Usa la jeringa en lugar de la cuchara

Usando una jeringuilla podemos beneficiarnos doblemente: por un lado, aplicando el jeringazo sobre la parte de la mejilla del niño conseguimos evitar un gran número de papilas gustativas en la lengua, reduciendo en gran parte el mal sabor de boca que puede dejar el medicamento; y por otro lado, si nuestro hijo es de los que suelen escupir el medicamento según se lo metemos, se lo pondremos un poco más difícil. En el caso de lactantes, un buen truco consiste en acoplar una tetina a una jeringa o incluso venden chupetes con dispensador para medicinas.

 

5. No le engañes

Si le dices que no es una medicina, sino que es un caramelo, es probable que la próxima vez que le ofrezcas un caramelo te mire con cara de “me vas a volver a engañar”. Además, puede que cuando encuentre un medicamento se lo meta en la boca y podemos ocasionar una intoxicación. Debemos tener este punto siempre en mente para evitar accidentes. Es mejor decirle la verdad: que es una medicina y  le va a ayudar a ponerse bueno. Esto hará que se mantenga el vínculo de confianza y que si el fármaco proviene de las personas a las que quiere, acepte que se lo des. También es importante que le digas unos minutos antes que va a tomar un medicamento. Si se lo anticipas, cuando llegue la hora el niño tendrá más control sobre la situación y estará más receptivo a tomarlo.

 

6. Usa la empatía

No hace falta que pruebes el medicamento para saber lo mal que sabe, la cara de tu hijo ya lo dice todo. Háblale con voz suave (los niños detectan cuando los padres estamos nerviosos porque necesitamos que hagan algo), cuéntale que entiendes lo mal que lo está pasando y que a veces tanto los niños como los mayores tenemos que hacer cosas que no nos gustan para ponernos bien. Lo que puedes hacer es simular que tú te tomas la medicina y él verá que también compartis juntos los momentos malos.

 

7. Usa refuerzos positivos

No estás negociando un caso de secuestro, estás haciéndole ver que tomar una medicina es bueno para su salud y como conducta positiva le puedes premiar con algo. No tiene que ser necesariamente algo de comer, también puede ser jugar a algo, ir a algún sitio juntos cuando esté bueno, etc.
Y para finalizar ya sabes, las tres “p”: paciencia, paciencia y paciencia. Muchas veces el esperar un poco o permitirle al niño un poco de tiempo, es el mejor remedio para casi cualquier cosa.
Espero que estos trucos te resulten útiles a la hora de lidiar con tus hijos para que se tomen la medicación. Si te ha gustado aunque sea un poquitín este artículo, dale un voto.
¿Qué estrategias usas tu? ¿Cuáles te funcionan mejor? No olvides dejar tu comentario en nuestra página de Facebook.

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