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¿Cuando llevar a tu hijo a Urgencias?

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urgencias infantiles

 

¿Qué es una Urgencia?

Para la Organización Mundial de la Salud (O.M.S.) la Urgencia es la aparición fortuita en cualquier lugar o actividad de un problema de causa diversa y gravedad variable que genera la conciencia de una necesidad inminente de atención, por parte del sujeto que lo sufre o de su familia. Según la Asociación Médica Americana (A.M.A.) Urgencia es toda aquella condición que, en opinión del paciente, su familia, o quien quiera que asuma la responsabilidad de la demanda, requiere una asistencia sanitaria inmediata.

¿Cuándo acudir a un Servicio de Urgencias?

Cuando nuestros hijos enferman o presentan algún problema de salud, es muy importante diferenciar si se trata de un problema banal, o bien, tiene un cuadro que requiere asistencia sanitaria inmediata en un centro hospitalario o asistencia diferida en el horario normal de consulta de su pediatra.

Hoy en día, es frecuente que ambos padres trabajen fuera de casa, lo cual condiciona que no puedan acudir con sus hijos enfermos a las horas habituales de consulta de su pediatra. Esto hace que acudan a las urgencias de los hospitales con problemas banales, que no deben ser vistos en un servicio de urgencias de un hospital, con el colapso y la demora que esto produce en la asistencia, además del riesgo, que puede suponer para el niño, de contagio de una patología infecciosa aguda y grave, por parte de otro niño.

Aprender a diferenciar un caso banal de una situación de urgencia o de emergencia, mantener la calma en el momento oportuno y conocer como actuar, es fundamental para proteger a los más pequeños de la casa.

Existen algunos cuadros muy claros que precisan asistencia inmediata en un hospital y cuya valoración no debe demorarse, a continuación proponemos algunos criterios a tener en cuenta. Pero sin olvidar nunca que cada niño es diferente y por lo tanto, no se puede actuar siempre de la misma forma. Hay que tener en cuenta no sólo los síntomas que presenta el niño, sino también otros factores, en función de los cuales decidiremos si se precisa atención sanitaria inmediata:

  • La edad  (no es lo mismo un cuadro con fiebre de 38ºC en un niño con pocos días de vida, el cual debe ser evaluado de forma inmediata, que esa misma temperatura en un niño de 4 años, al cual se le puede dar el antitérmico y esperar a ser valorado por su pediatra en la consulta).
  • El comportamiento (los bebés no son capaces de expresar su malestar, de contarnos lo que les pasa, por lo tanto habrá que tener en cuenta cualquier cambio en su comportamiento habitual como rechazo de la alimentación, somnolencia o llanto no consolable).
  • Sus antecedentes personales (debemos tener en cuenta si ha estado ingresado recientemente, si presenta alguna patología de base, está operado de algo etc.).

 

SITUACIONES MÁS FRECUENTES QUE PRECISAN ASISTENCIA URGENTE

1. LOS ACCIDENTES

Ya sean físicos por atropellos o caídas, como por intoxicaciones alimentarias, cáusticas o medicamentosas. Se debe acudir al hospital ante:

  • Traumatismo en la cabeza acompañado de vómitos persistentes, dolor de cabeza intenso o progresivo, pérdida de conciencia, salida de líquido claro o sangre por la nariz o los oídos, movimientos anormales, dificultad para caminar, habla o ve mal o está confuso, somnoliento o irritable.
  • Quemaduras importantes.
  • Heridas que requieran sutura, de más de 1,5-2 cm.                                                             – Heridas con sangrado intenso, que no cesa.
  • Traumatismo acompañado de inmovilidad de alguna extremidad.

2. DIFICULTAD RESPIRATORIA

  • Si es brusca, acompañada de coloración azulada e imposibilidad para                      hablar o llorar, sospechar un atragantamiento, se trata de una emergencia y hay que avisar al 112.
  • Si la dificultad respiratoria es progresiva y empeora: respira cada vez más                deprisa, se le marcan las costillas, se le hunde el pecho, mueve mucho el abdomen o estira el cuello.
  • Si el niño se pone morado o muy pálido.
  • Cuando el niño tenga dificultad para tragar o babee mucho.
  • Si está muy agitado o somnoliento.
  • Si precisa inhalar su medicación muy frecuentemente, cada dos horas o menos.

3. FIEBRE

  • El niño tiene menos de 3 meses. Debe ser evaluado lo antes posible por su   pediatra en la consulta si está disponible, o bien en el servicio de urgencias, ya que en estos niños son menos evidentes los síntomas de alarma y también son más frecuentes las infecciones graves.
  • La temperatura es mayor de 40,5ºC, al igual que en la situación anterior puede ser evaluado por su pediatra en la consulta, siempre que esa asistencia pueda ser inmediata.
  • El niño está quejoso, llora desconsoladamente o está decaído.
  • Se queja de dolor de cabeza y vomita o está muy adormilado y rígido.
  • Cuando aparecen manchas rojas en la piel, que no desaparecen al presionarlas.
  • Sí ha tenido por primera vez una convulsión febril.

4. DOLOR ABDOMINAL

  • El niño presenta mal estado general, está decaído y/o pálido.
  • El dolor abdominal se hace cada vez más intenso, es continuo e interfiere con la actividad habitual del niño o le despierta por la noche.
  • El niño ha sido intervenido del abdomen de forma reciente.
  • El dolor se acompaña de vómitos continuos, verdosos/biliosos o con sangre.

5. DOLOR DE CABEZA

  • El dolor de cabeza es muy intenso y continuo, y no responde al tratamiento habitual.
  • Se acompaña de fiebre, rigidez o dificultad para mover el cuello y/o vómitos.
  • Antecedente de traumatismo craneal.
  • Presenta además somnolencia, letargia, dificultad para mantenerse despierto.
  • Si el niño tiene asociados otros síntomas neurológicos, como dificultad para hablar o caminar, mala visión etc.

6. SÍNCOPE

El síncope es una pérdida de conciencia brusca y breve, durante la cual el niño puede caerse al suelo y no responde. Puede producirse por dolor, miedo, ansiedad, cambios bruscos de posición y por patologías subyacentes. Se debe consultar en un servicio de urgencias:

  • Siempre en el primer episodio de síncope, para averiguar la causa del mismo y/o descartar patología grave.
  • Cuando el niño tarda en recuperar el conocimiento.
  • Cuando el síncope se ha producido al realizar un esfuerzo o durante el ejercicio.
  • Sí durante el episodio el niño presenta movimientos de las extremidades y/o relajación de los esfínteres.

7. URTICARIA

  • Si el niño tiene dificultad para respirar.
  • Si no puede tragar y babea mucho.
  • El niño presenta mal estado general.
  • Si se produce afectación de la cara con hinchazón de los labios.
  • Si la urticaria aparece tras una picadura de un insecto o la ingestión de algún alimento, ante los cuales ya había presentado alguna reacción alérgica.

8. GASTROENTERITIS

  • El niño tiene mal estado general, está decaído, somnoliento, orina poco y/o llora sin lágrimas.
  • Sí presenta vómitos muy frecuentes, no tolera ni sólidos ni líquidos e incluso vomita sin tomar nada.
  • Si los vómitos son verdosos o contienen sangre.
  • Si las deposiciones son muy líquidas, abundantes y frecuentes, de forma que el niño no puede tomar líquidos al mismo ritmo que los pierde.

 

Estas son algunas de las situaciones más frecuentes en las cuales es aconsejable una atención urgente del niño, lo cual no excluye otras circunstancias en las cuales pueda ser necesario también acudir a un servicio de urgencias. Pero sobre todo, los padres debemos conocer que ante un síntoma aislado con buen estado general del niño, no está indicada una atención urgente y que, por lo tanto, se puede esperar, controlar al niño en casa y acudir a su pediatra cuando éste tenga consulta.

 

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 Foto cortesía de Tomás Fano vía Flickr Licencia CC

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