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¿Cómo actúo si mi hijo se hace una fractura, un esguince o una luxación?

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Quién no ha tenido alguna vez alguna caída de niño, o golpe, o contusión… Estos desagradables accidentes que aquellos que hemos hecho deporte de algún tipo hemos sufrido, pueden, según su intensidad, causar diferentes lesiones: fracturas, esguinces, luxaciones… (o bien quedarse en un susto simplemente) Pero, ahora estamos al otro lado de la barrera, ¿cómo actuamos si son nuestros hijos los que sufren dichas lesiones? Vamos a ver cuáles son las principales recomendaciones en cada uno de los casos y qué es lo mejor que se puede hacer en esos momentos.

niño fractura Foto: salsero (Flickr)

Definición de conceptos

CONTUSIÓN: Es la lesión que produce un objeto duro al chocarse con nuestro organismo (o bien nos chocamos nosotros contra él), sin rotura de la piel pero que puede producir afectación de las partes blandas subyacentes (tejidos y órganos que hay debajo de la piel).

ESGUINCE (o torcedura): Es la separación momentánea de las superficies articulares, es decir, de los huesos que conforman una articulación y que puede provocar desgarramiento o estiramiento de los ligamentos que hay en la articulación. Las más comunes son de tobillo, muñeca y rodilla.

LUXACIÓN (o dislocaciones): Es la separación mantenida de las superficies articulares que conforman una articulación y que provoca desgarramiento de ligamentos articulares. Las más comunes son las de los dedos, hombro, mandíbula y codo.

luxacion hombro LUXACIÓN

Foto: broken glass (Flcikr)

FRACTURA: Es la rotura total o parcial de un hueso. Cuando se produce separación de las partes rotas del hueso se llama fractura, cuando no se separan se le llama fisura. Existen diversas maneras de clasificar las fracturas, pero lo más común es hablar de fractura cerrada si el hueso roto no ha perforado la piel y de fractura abierta, si ha perforado la piel y ha salido al exterior del organismo.

fractura abierta Foto: El Bibliomata (Flickr)

FRACTURA ABIERTA

Cómo actuar ante estas lesiones

En los niños, debido a la gran actividad motora que desarrollan día tras día, el riesgo de sufrir caídas y lesiones es muy alto. Por ello, los padres deberíamos tener siempre unos conocimientos básicos para poder actuar con velocidad, procurando mantener la calma nuestra y del peque, hasta que consigamos una ayuda más profesional. Vamos a ver los principales síntomas de estos tres tipos de lesiones y cómo debemos actuar ante ellos:

CONTUSIÓN: Es lo más común que les pasa a nuestros hijos. Cuando empiezan a andar, continuos choques contra todo, cuando ya lo dominan, por la gran cantidad de actividad física que desarrollan y, como decimos los padres, porque “van como locos”. Qué hacemos: básicamente aplicar frío local, nunca directamente sobre la piel, levantar la zona si se puede para favorecer que disminuya la inflamación, y si el golpe ha sido considerable, llevarle a un centro médico que le revisen los sanitarios. Ante un golpe fuerte en la cabeza no lo dudes y llévale, sobre todo si se afecta la visión, hay mareos o se producen vómitos. En ocasiones, si ha sido muy fuerte, puede ser que le tengan que dejar en observación unas cuantas horas.

ESGUINCE: Los tres síntomas básicos de cualquier esguince son inflamación, dolor intenso y hematoma, también podemos encontrar calor en la zona si lo tocamos, fundamentalmente producido por la inflamación y por el hematoma. Qué hacemos:

  1. No muevas su articulación, haz que esté quieto y que tenga la zona en reposo, poniéndola si es necesario encima de una almohada o algo acolchado para su comodidad.
  2. Aplica frío local, puedes ponerle hielo, bolsas de guisantes congelados o cualquier otro producto que sea moldeable para que se adapte a su forma, etc. Nunca apliques el frío directamente en la piel, cubre la piel con tela o envuelve los hielos o la bolsa en tela, ¡el frío intenso puede producir quemaduras!
  3. Si puedes, levanta su articulación con el fin de favorecer que disminuya la inflamación, pero siempre tenla en reposo.
  4. Llévale a un centro médico dónde le evaluarán, inmovilizarán y os darán las oportunas recomendaciones del tratamiento.

LUXACIÓN: Lo más básico que ocurre cuando se produce una luxación es el dolor intenso, la incapacidad de mover la articulación y la deformidad de la zona por la salida del o los huesos de su lugar anatómico en la articulación.

Qué hacemos: ante una luxación lo mejor que podemos hacer es dejar la articulación como está e intentar inmovilizarla en esa misma postura, ya que si se moviliza, el dolor será más intenso. Aplicar frío local para la inflamación, y llevarle a un centro médico ya que habrá que reducir la luxación por un profesional con buenos conocimientos traumatológicos y anatómicos.

FRACTURA: Aquí, como en el caso anterior, se produce incapacidad funcional (imposibilidad de que movilice la zona afectada), dolor intenso, deformidad o no de la zona, según el tipo de fractura, y si la fractura es abierta además se pueden producir hemorragias importantes. Qué hacer: la fractura cerrada se tratará igual que la luxación, se inmoviliza, se aplica frío local y se lleva a un centro médico. Pero si la fractura es abierta (con salida del hueso roto al exterior), entonces cambia la actuación. Nunca tenéis que intentar introducir el hueso fracturado al interior, debemos tapar la herida con gasas estériles (es conveniente tenerlas en casa, para ello os recomiendo que leáis el artículo llamado Botiquín básico que debes tener en tu casa), o en su defecto con paños limpios. Si podéis, humedecerlos antes de aplicarlos con suero estéril, aplicad frío local e inmovilizad la zona lo mejor que podáis (la inmovilización puede ahorrarle dolor durante el traslado), para trasladarle a un centro médico o hasta que llegue la ayuda sanitaria. Si la hemorragia es abundante no os quedará otro remedio que presionar con gasas sobre la zona (aunque provoquéis dolor), con el fin de cortarla hasta que llegue la ayuda sanitaria.

Qué no debemos hacer

  • No intentéis reducir luxaciones ni fracturas, si se hace mal se pueden romper nervios o vasos sanguíneos y causar más mal que bien. Intentar inmovilizad la zona según os lo encontréis.
  • No rompáis, ni pinchéis, ni presionéis los hematomas. Estos se reducirán con el frío y con medicación, y son parte del proceso natural de recuperación de la zona.
  • No apliquéis calor, ni pomadas, ni deis medicamentos hasta que lo haya visto un profesional sanitario. Pueden enmascarar síntomas y dificultarle el examen de la lesión.
  • No perdáis la calma, es imprescindible que vuestro peque os vea seguros y tranquilos.

Siempre nuestra primera actuación debe partir de buscar ayuda sanitaria (o bien llevándole a un centro o bien avisando a emergencias) sobre todo en caso de fractura. En los otros dos casos, se puede trasladar al centro médico sin avisar a emergencias, aunque si lo veis complicado siempre os queda avisar. Y después de eso, lo más importante, es mantener la calma. Ayudará a que el niño esté tranquilo y a que la actuación que le prestéis ante la lesión sea la acertada. Siempre que dudéis de si es un esguince, una fractura o una luxación, tratadlo como si fuera lo más grave (una fractura), es lo más inteligente y la mejor ayuda que podéis prestar.

Espero que os sea útil y que nunca tengáis que aplicar estos consejos de actuación, eso será muy buena señal.

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